La ilusión internacional de O'Higgins sumó un nuevo capítulo este viernes. El conjunto rancagüino supo ayer cual será su rival para los octavos de final de la Copa Sudamericana: nada menos que Boca Juniors, uno de los equipos más populares y tradicionales del continente.
Sin embargo, la expectación deportiva también abrió inmediatamente una interrogante logística. El principal desafío para el club celeste pasa por definir dónde ejercerá su localía, considerando que el Estadio El Teniente no cumpliría con los requisitos de capacidad exigidos por Conmebol para esta etapa del certamen.
Hace algunos días, el presidente de O'Higgins, Matías Ahumada, se mostraba optimista respecto a la posibilidad de disputar los encuentros internacionales en Rancagua. En esa oportunidad señaló que existían antecedentes de excepciones otorgadas por el organismo continental y que realizarían las gestiones correspondientes para intentar mantener la localía en la capital regional.
No obstante, el escenario cambió considerablemente tras conocerse que el rival será Boca Juniors. La magnitud del encuentro, el interés que genera el club argentino y la alta demanda de entradas que se proyecta para ambos equipos hacen que la opción del Estadio Nacional comience a ganar terreno.
El recinto de Ñuñoa aparece como una alternativa lógica. Además de cumplir ampliamente con los estándares internacionales, permitiría albergar una gran cantidad de público local, visitantes y aficionados neutrales interesados en presenciar un partido de primer nivel continental.
Otro aspecto que juega a favor de Santiago es la experiencia reciente de Boca Juniors enfrentando a Universidad Católica en la capital. En ese contexto, la organización y los protocolos de seguridad ya cuentan con antecedentes para gestionar un evento de alta convocatoria, algo que podría facilitar las coordinaciones entre las autoridades y la Conmebol.
¿Por qué el Estadio Nacional sería el escenario ideal?
El principal recinto deportivo del país posee una capacidad oficial cercana a los 46 mil espectadores sentados, muy por encima de los aproximadamente 14 mil asistentes que puede recibir actualmente el Estadio El Teniente.
Además, la normativa de Conmebol establece que desde los octavos de final de sus torneos internacionales los estadios deben contar con una capacidad mínima de 20 mil espectadores, requisito que actualmente no cumpliría el recinto rancagüino.
La amplitud del Nacional permitiría responder a la enorme demanda que genera Boca Juniors en cualquier país de Sudamérica, garantizando una mayor recaudación para O'Higgins y mejores condiciones operativas y de seguridad para un encuentro catalogado como clase A.
Por ahora, la decisión definitiva aún no está tomada. Mientras la dirigencia analiza alternativas y posibles gestiones ante Conmebol, los hinchas celestes ya comienzan a imaginar una jornada histórica frente a uno de los gigantes del fútbol sudamericano.