Los fríos números de Milito
Este semestre la banca de O’Higgins ha dejado más dudas que aciertos…
Por Andrés Sepúlveda
En este torneo, el Capo de Provincia suma seis triunfos, dos empates y seis derrotas, alcanzando un 47.6% de rendimiento. Los rancagüinos suman 21 goles a favor y 20 en contra, cifra que se fue incrementando en las últimas fechas, donde en cinco fechas recibió 10 goles, ganando dos partidos, logrando un empate y obteniendo dos derrotas.
El comienzo de los dirigidos por Gabriel Milito fue auspicioso, haciéndose fuerte de local y logrando importantes triunfos de visita como contra Universidad de Concepción en la primera fecha por 2-0. Luego de las primeras siete fechas del torneo el equipo se mantenía en los primeros lugares, ya que en la séptima fecha luego del triunfo por 4-0 como local frente a San Luis se mantuvo cuarto en el torneo. Tras ese partido, O’Higgins visitó a Unión Española con la misión de trepar en la tabla de posiciones y quedar a solo dos puntos de los líderes, Universidad Católica y Universidad de Chile, pero cayó inapelablemente por 2-0.
Luego de ese partido, las críticas comenzaron a surgir, y el blanco de todas ellas fue, Gabriel Milito. La presión alta, un alto porcentaje de posesión de balón y la poca verticalidad en el juego principalmente salían al debate. Una posesión de balón media por partido de un 59% la más alta del torneo, además de lograr un 81.4% en efectividad de pases y donde los celestes lograron 482.9 pases por cada noventa minutos no hacían que los celestes estuvieran en la parte alta de la tabla.
Estos números solo embellecen el fútbol y el espectáculo, y ahí entra las diferencias de opiniones. Uno de los casos comparativos es el de Universidad Católica que tiene 423.4 pases cada noventa minutos y casi mil pases menos que el Capo de Provincia. Con un juego más pragmático pero más efectivo ha logrado ser el líder del torneo con un 71.4% de rendimiento.
Otra circunstancia llamativa es la gran cantidad de remates que tiene O’Higgins en comparación a sus rivales, 151 remates, 68 al pórtico, pero solo 21 de ellos terminaron en gol. En cambio, el líder del torneo, en 55 disparos al arco convirtió 20 goles. Los números otra vez le juegan una mala pasada al Capo de Provincia, ya que su porcentaje de efectividad de gol es de un 13.9% en relación a las oportunidades creadas.
Las críticas por su alta posesión, su continua lateralización del juego y la poca verticalidad, donde la mayoría de las acciones terminan en algún centro para Pablo Calandria o Nicolás Mazzola han catalogado al equipo de “predecible” (176 centro en este torneo y solo 36 han sido efectivos o han ocasionado una oportunidad de gol).
Además los problemas defensivos en las últimas fechas no han pasado desapercibido, O’Higgins ha recibido 1.4 goles por partido, y solo en tres juegos ha logrado mantener el arco en cero. Es un porcentaje bastante bajo comparado con otros equipos, pero lamentablemente los goles recibidos han llegado en partidos claves, como contra Universidad Católica (0-1), Universidad de Chile (0-1), Deportes Antofagasta (2-3) y Unión la Calera (0-4), donde en todos los partidos terminaron en derrotas y con rivales directos.
Es ahí donde entra la opinión de los medios, hinchas, jugadores y cuerpo técnico, que es lo que se busca con los proyectos técnicos: jugar bien, lograr un funcionamiento, una presión alta, posesión de balón, verticalidad o horizontalidad, o simplemente el pragmatismo y sumar con lo justo. De estas ideas salen frases como; “jugando así ganaremos más partidos de los que perderemos”, “lo importante es siempre sumar, da lo mismo el como”, “el hincha paga por un espectáculo y eso hay que dar, mejor sí se gana”, “hay que salir a proponer”, “hay que defenderse con el balón” o “el mejor ataque es la mejor defensa”.
El fútbol da para muchos análisis y dependerá de lo que cada uno busque y opine.